HISTERECTOMÍA VAGINAL.
Servicio de Obstetricia y Ginecología
Hospital Universitario
Virgen de las Nieves
Granada
Emilia Pérez Gómez
TÉCNICA QUIRÚRGICA
El principio de la intervención es asegurar las secciones de los ligamentos
suspensores y las hemostasias preventivas de abajo arriba, a la inversa de como
se desarrollan las acciones por vía alta.
Posición, preparación de la paciente
- Se realizará de forma rutinaria profilaxis antibiótica y heparínica
- Es necesario contar con dos ayudantes, situados a ambos lados del
cirujano, que faciliten las maniobras quirúrgicas con funciones
coordinadas y que utilicen convenientemente las valvas vaginales de
bayoneta.
- La intervención se realiza con la paciente en posición de litotomía
dorsal2
con ayuda de perneras para elevar los miembros inferiores y con
el plano vulvo perineal sobresaliendo unos centímetros del borde de la
mesa operatoria.
Se realizará sondaje vesical (opcional) y desinfección del campo
- La anestesia puede ser general o locorregional.
- Se debe evaluar con la paciente anestesiada el aparato genital interno y
su nivel de fijación mediante tacto bimanual o efectuando tracción sobre
el cérvix con una pinza de Pozzi.
- Se sitúa una valva de peso sobre la vagina posterior, y si los labios
menores no son atróficos se separan con puntos de fijación a la piel.
Descripción de la técnica quirúrgica
La intervención comienza con la colocación de las valvas laterales y posteriores,
seguida por la colocación de las pinzas de Pozzi o por dos pinzas de Museux, una
en cada labio del cuello uterino. De esta manera se puede ejercer una tracción
firme sobre el cuello uterino que permite apreciar la movilidad uterina y permitir la
inversión de la parte más alta de la vagina al traccionar del útero hacia abajo.
1. Incisión pericervical anterior:
Se realiza por debajo del límite de inserción de la vejiga sobre el cuello uterino,
por encima de la transición entre la pared lisa del portio y la pared rugosa de la
mucosa vaginal. El corte debe ser perpendicular incluyendo la fascia de Halban. Para localizar el sitio se debe relajar la tracción sobre el cuello uterino,
observándose así el abombamiento, justo por debajo de las pinzas de Pozzi.
La circuncisión vaginal nos permite acceder al espacio vesicovaginal. Realizar
dicha incisión en el lugar adecuado es importante para el transcurso rápido del
resto de la intervención. La valva anterior se coloca en el espacio
anteriormente descrito y la vejiga se separa hacia arriba. Los ligamentos, y con
ellos los uréteres se desplazan lateralmente con el dedo.
2. Incisión pericervical posterior:
Comienza en la parte final del lado derecho de la incisión anterior y sigue en
un corte inclinado hasta juntarse con el extremo izquierdo de la misma. Tanto
la pared como la fascia vaginales se cortan en la línea media (lo cual abre el
espacio rectovaginal), mientras que en las partes laterales de la circuncisión
sólo se incide la pared vaginal.
3. Sección del septo supravaginal
El ayudante de la izquierda tracciona hacia abajo del cérvix mediante las
pinzas mientras aplica contrapresión hacia arriba con la valva anterior. De esta
manera las fibras del septo supravaginal que trascurren medialmente desde la
cara anterior del cérvix al polo inferior de la vejiga, se tensan. Empleando unas
pinzas de disección el cirujano secciona las fibras del septo cerca del cérvix.
La punta de las tijeras de disección debe orientarse hacia el cérvix. Este espacio abierto entre la vejiga y la pared anterior del cérvix está limitado
lateralmente por los ligamentos vésicouterinos (pilares de la vejiga).
4. Disección de la vejiga y desplazamiento del uréter:
Se coloca una valva anterior en el espacio vesicocervical (ayudante de la
derecha), con lo cual se rechaza el polo vesical. De esta manera los
ligamentos vesicouterinos se colocan a tensión. Los uréteres entran en la
vejiga cerca de este punto. Para evitar ocasionar daños en el uréter durante la
ligadura y posterior disección de los parametrios, el cirujano empuja hacia
afuera bilateralmente las fibras de los pilares de la vejiga con el dedo índice
hasta que los uréteres también quedan desplazados fuera del campo
operatorio. La reflexión del peritoneo se hace visible en la pared anterior del
cérvix como un semicírculo blanquecino. Manteniendo la valva de bayoneta
entre la vejiga y el cuerpo uterino se realiza el pinzamiento de los pilares o
parametrios anteriores. Tras el corte y la ligadura de los pilares se podrá
desplazar la vejiga y alejarla mediante el dedo pulgar del cirujano, que con la
ayuda de una gasa, realiza maniobras de deslizamiento sobre le cuello y el
cuerpo para rechazar la vejiga, o empleando la valva de bayoneta.
5. Apertura del fondo de saco de Douglas
El separador anterior se retira y el útero se tracciona hacia arriba y afuera. Se
despega la mucosa vaginal con ayuda de unas pinzas y tijera de disección,
apareciendo por detrás el pliegue del peritoneo posterior. Se procede a su
apertura transversal mediante bisturí o con tijeras de disección. La punta de las tijeras debe orientarse hacia el cérvix. El tejido conectivo laxo subyacente
es disecado de la misma manera hasta penetrar en la cavidad peritoneal.
6. Sección del parametrio (ligamentos uterosacros y cardinales o de
Mackenrodt).
El cérvix es traccionado hacia afuera y un poco hacia el lado contrario por el
ayudante con ayuda de las pinzas de Pozzi. El cirujano introduce el dedo
índice de la mano opuesta (con la cara palmar de la mano hacia arriba) en el
interior del espacio de Douglas y con la ayuda de una pinza de Faure o similar
coge el ligamento uterosacro correspondiente de manera que la punta de su
dedo descansa sobre el canto uterino. La posición final de la pinza de Faure
debe ser lo más perpendicular posible al eje del cérvix, convenientemente
alejada de los vasos uterinos. El tejido pinzado se corta con tijeras fuertes o
con bisturí. El pedículo es ligado con doble nudo, dejando los cabos de las
suturas largos y deben ser fiados con un mosquito o similar. Tras la ligadura y
sección de ambos uterosacros el ligamento cardinal o de Mackenrodt de cada
lado es pinzado, cortado y seccionado de la misma manera. Si el grosor del
parametrio lo permite, los ligamentos uterosacros y cardinales pueden ser
ligados en un mismo tiempo.
7. Apertura del peritoneo anterior:
Con la valva de bayoneta sobre la vejiga, y una vez identificado el peritoneo
del pliegue vésico-uterino, se levanta con una pinza de disección y se incide
en la línea media con tijeras de cirujano prolongando la incisión lateralmente
para permitir el paso del cuerpo uterino por la incisión realizada en el
peritoneo. En este momento podemos realizar una inspección y palpación de
las estructuras anexiales, confirmar el grado de tensión de los pedículos úteroováricos
y de los ligamentos redondos, y evaluar claramente la posibilidad de
volteo y exéresis uterina.
8. Pinzamiento de los vasos uterinos:
.Con una ligera tracción lateral del fondo uterino y del cérvix, y con la
colocación de una valva sobre la pared lateral vaginal, se pueden visualizar
fácilmente las estructuras vasculares uterinas, el pedículo útero-ovárico, la
trompa y el ligamento redondo. El pinzamiento se realiza con pinzas de Faure
preferiblemente. En la pinza incluimos la vascularización uterina por dentro del
punto tractor del pedículo parametrial. Esta pinza incluye parte del ligamento
ancho.
9. Volteo del útero
El volteo del fondo uterino puede realizarse mediante pinzas de Pozzi o erinas,
o empleando un dedo si el útero es de pequeño tamaño. El volteo se puede
llevar a cabo hacia delante o hacia atrás, según la posición del útero en ante o retroversión. Los vasos uterinos pueden pinzarse y seccionarse antes o
después de la versión uterina, pero resulta más sencillo realizarlo antes.
10. Pinzamiento de los pedículos útero-ováricos y redondos
Tras el pinzamiento y sección de los vasos uterinos, y una vez volteado el
útero, se realiza el pinzamiento, ligadura y sección de los ligamentos úteroováricos,
trompa y ligamento redondo. El corte debe realizarse alejado de las
pinzas de Faure, lo más cercano posible al útero con la finalidad de dejar los
pedículos largos.
11. Extracción de la pieza y control de la hemostasia.
12. Culdoplastia de McCall
Para prevenir el enterocele o prolapso de la cúpula vaginal posthisterectomía,
una vez extirpado el útero, la cúpula vaginal debe sujetarse en un punto de
fijación pélvico situado más arriba de la vagina para elevarla a su posición
normal. El objetivo de la culdoplastia de McCall es obliterar el fondo de saco
de Douglas traccionando de los ligamentos uterosacros al otro lado de la línea
media. Esta técnica está particularmente indicada cuando existe un importante
fondo de saco de Douglas pero se recomienda su realización de forma
rutinaria tras la realización de histerectomía vaginal para prevenir el prolapso
de cúpula vaginal.
Es más fácil realizar la sutura de los uterosacros en una fase temprana de la
operación. Consiste en dar un punto a cada uno de los ligamentos uterosacros
a 4-5 cm de sus orígenes, utilizando una sutura de reabsorción lenta del nº 0. El peritoneo posterior entre los pedículos puede englobarse en la sutura. Los
dos cabos de la sutura de McCall se llevan a través de la pared posterior de la
vagina y se atan sobre la misma. El nudo de la sutura se coloca dentro de la
vagina y, traccionando de él, se juntan los dos ligamentos uterosacros. La
unión de las suturas se pospone hasta el final de la intervención o hasta
realizar la colporrafia posterior, ya que el desplazamiento posterior de la
vagina hace el resto de la intervención más difícil.
13. Cierre del peritoneo (opcional):
Se cierra el peritoneo sobre el manguito vaginal con una sutura en bolsa de
tabaco a través de la hoja posterior del ligamento ancho, ligamento úteroovárico,
trompa y peritoneo pélvico lateral, dejando los pedículos
extraperitoneales.
14. Cierre de la vagina
El cierre de la vagina se realiza con puntos entrecortados o sutura continua de
reabsorción lenta. Una vez cerrada la vagina se anudan los puntos de fijación
sobre la cúpula vaginal. Postoperatorio inmediato
- Se dejará sondaje permanente durante 24-48 horas
- Normalmente se realiza taponamiento vaginal con una tira de gasa
embebida en una solución antiséptica que se mantendrá
aproximadamente 12-24 horas.
- Hospitalización de 48-72 horas
- Convalecencia de 4 semanas
- Se aconseja evitar relaciones sexuales, baños y esfuerzos físicos
durante un mes
COMPLICACIONES
La frecuencia de complicaciones intraoperatorias y postoperatorias depende en
gran medida de los riesgos relativos de la paciente, como pueden ser la edad
avanzada, enfermedades concomitantes (particularmente la diabetes, anemia,
trastornos de coagulación, cáncer, inmunodepresión), obesidad.
La tasa de
complicaciones también dependen de la experiencia y cuidado de la cirugía, de si
otros procedimientos (sobre todo colpoperineorrafia) están indicados junto a la
histerectomía, de si se toman medidas profilácticas (anticoagulantes, antibióticos,
terapia respiratoria) y de los cuidados postoperatorios.
Las tasas de mortalidad operatoria varía según las series. Se ha calculado que
oscila entre el 0.5 y el 1‰.7
El estudio VALUE8 publicado en el 2002 que incluía 37.000 histerectomías, da los
siguientes porcentajes de complicaciones totales: 11.8% en las abdominales,
12.3% para las vaginales y 14% en las laparoscópicas. Este mismo estudio
separa las complicaciones intraoperatorias de las postoperatorias y concluye que
existe una mayor frecuencia de complicaciones operatorias en la laparoscopia
(urinarias y vasculares) y un ligero aumento de la frecuencia de complicaciones postoperatorias en las vaginales (sobre todo infecciosas en relación con las
perineoplastias).
1. Infecciones: se engloban aquí los distintos cuadros, desde la fiebre sin causa
aparente hasta las infecciones urinarias o de la cicatriz. En la mayoría de las
estadísticas la morbilidad infecciosa es significativamente menor en las
histerectomías vaginales que en las abdominales.
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La profilaxis antibiótica en
pacientes sometidas a histerectomía vaginal reduce los casos de fiebre
mórbida e infecciones pélvicas, sobre todo en mujeres premenopáusicas. Las
infecciones postoperatorias del tracto urinario se pueden evitar en gran
medida con la utilización de sondas urinarias asépticas y la retirada de la
misma lo antes posible.
2. Hemorragias: la frecuencia varía entre el 1-10%. Se pierde como término
medio de 300-500 ml. Las pacientes más jóvenes tienden a sangrar más que
las menopáusicas. La hemorragia intraoperatoria debida a una lesión vascular
o aun deslizamiento de una ligadura se puede controlar fácilmente si el vaso
sangrante es expuesto con separadores y hay buena luz en el campo,
pinzando y ligando el vaso. La frecuencia de sangrado postoperatorio está en
torno al 2%.
3. Lesión en órganos vecinos: se deben generalmente a errores en la técnica,
fundamentalmente unidos a un mal plano quirúrgico. La frecuencia registrada
de lesiones intraoperatorias en vejiga es del 0.3-1%; en uréteres del 0.1-0.5%;
y en intestino del 0.03-0.5%.
La frecuencia de fístulas vesicovaginales está en torno al 0-0.2%, las
utereovaginales entre el 0-0.1% y las rectovaginales del 0-0.06%. En las
histerectomías vaginales la mayoría de las lesiones se producen durante la
realización de las plastias anteriores y posteriores, y son mucho más raras
cuando no se realizan estas técnicas complementarias. Lo grave no es tener
una lesión, sino no darse cuenta de la misma. Por ello, si hay sospecha de
lesión vesical es necesario recurrir a la instilación vesical de azul de metileno,
Clases de Residentes 2012 Histerectomía vaginal.
Emilia Pérez / Díaz López / Carmona Salgado - 20 -
a la inyección de indigo carmín y cistoscopia si se sospecha lesión ureteral, o
a llenar la vagina de suero e hinchar el recto si se sospecha lesión rectal.
4. Neuropatías: el daño de un nervio, particularmente el femoral o peroneal es
raro, y se deben al posicionamiento de la paciente en flexión forzada sobre la
cadera o a la presión sobre la superficie externa de las pantorrillas por los
soportes de la mesa de operaciones. Se resuelven espontáneamente.
5. Otras complicaciones: dispareunia, aparición de tejido de granulación o
granuloma en la cúpula vaginal, prolapso de vagina, tromboembolias, íleo
paralítico, dehiscencia de la herida, atelectasias…
HISTERECTOMÍA VAGINAL ASISTIDA POR LAPAROSCOPIA
El concepto de histerectomía vaginal asistida por laparoscopia (HVAL), nació
después de comprender que las dos vías de abordaje pueden ser
complementarias y no competitivas: la primera permite la realización más fácil de
la segunda.
La HVAL define un procedimiento quirúrgico que se inicia con el abordaje
laparoscópico, la ligadura de los vasos uterinos por vía vaginal y concluye con la
extracción vaginal del útero y sus anejos. Por contraste, cuando la ligadura de las
arterias uterinas se realiza por vía laparoscópica, el procedimiento se le denomina
histerectomía laparoscópica. Por consiguiente, todas las maniobras posteriores a
esta ligadura de los vasos uterinos pueden ser realizados indiferentemente por vía
laparoscópica o vaginal, con extracción del útero por vía laparoscópica, tras su
morcelación, o bien por vía vaginal. El punto de pasaje es el momento en que se
estima que la vía vaginal será más eficaz que la cirugía laparoscópica. Esto puede
ser desde el final de la adhesiolisis, o después del tratamiento de los pedículos
superiores. Dependerá de las condiciones locales para la vía vaginal y de la
mayor o menor facilidad de las maniobras laparoscópicas. El tratamiento de los
pedículos inferiores se puede realizar completamente por vía vaginal, o
comprender la sección laparoscópica de los ligamentos uterosacros, que puede
ser de considerable ayuda en un abordaje vaginal difícil.
Indicaciones
El objetivo principal de una histerectomía laparoscópica es la trasformación de
una histerectomía abdominal en una vaginal. Para lograrlo se pude usar una
combinación de técnicas operatorias laparoscópicas y, de esta forma, utilizar la
vía vaginal en pacientes con endometriosis, adherencias pélvicas, patología
anexial, miomas, cirugía previa pélvica y falta de descenso uterino.
Las contraindicaciones relativas incluyen un útero muy grande, endometriosis
severa, adherencias extensas y grandes masas ováricas si su malignidad no se
puede asegurar.
BIBLIOGRAFÍA
1. Balagueró LLadó L. La histerectomía vaginal a través de los tiempos.
Medicina e Historia, nº 23; 1972.
2. Salmeán JM. Monografías en cirugía ginecológica: Histerectomía vaginal.
Vulvectomía radical. Vol 1. Barcelona: Ancora; 1992.
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2008.
7. Dicker RC, Greenspan JR, Strauss LT, et al. Complications of abdominal
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